viernes, 4 de mayo de 2018

Mega aventura en el barranco del Cinc, Alcoy, abril de 2018.

Empezamos nuestra ruta muy pronto, acompañados por una brisa muy fresca que, a estas prontas horas de la mañana, deja el barranco completamente helado.

El principio del camino es el más espectacular, cruzando la Sombría del Garrofer que deja al caminante entusiasmado.







Seguimos hasta un desvío de camino que sigue cruzando un frondoso bosque de pinos.








Llegamos hasta unos campos, siguiendo un rato la carretera hasta llegar a una aldea de vecinos hippies, lo que nos recordó a los dos sabores de las aventuras de nuestras infancias. Enseguida nos adentramos por un camino de flores amarillas que nos hicieron perder los sentidos. Allí había magia.







Llegamos hasta un bosque de arbustos donde nos comimos nuestras merecidas empanadas, recobrando fuerzas que íbamos a necesitar más adelante.



Llegamos hasta el Gran Árbol, guardián del mundo y de las estrellas, y es a partir de este momento que las cosas se complicaron… Nos perdimos y nos confundimos de sendero, lo que nos llevó hasta la Sierra de Mariola camino hasta el Montcabrer.




Menos mal que mi niña es una niña de recursos, consiguió encontrar un sendero que nos hizo recobrar la esperanza en medio del bosque. No sabíamos hasta donde nos iba a llevar, pero había que arriesgarse ya que las horas desfilaban sin preocuparse por nuestro cansancio.



Las nubes llegaron al mismo tiempo que el frío. Más allá, al final del horizonte, vislumbramos las típicas formaciones rocosas de la Sombría de Garrofer y del barranco del Cinc. Estábamos medio salvados.




Nos alejamos de Mordor para adentrarnos en un agreste camino que apuntaba hacia nuestro destino de vuelta. Pero el intenso frío y la lluvia nos acompañaron hasta llegar totalmente congelados al coche y al arco iris de la victoria.








Es mucho más tarde que,las fuerzas recuperadas y refugiados de nuevo en nuestro rincón de l’Almàssera, que pudimos disfrutar de una bandejita de sufrimiento, un regalo de Miguel, nuestro ángel de la guardia, mientras la luna seguía su lenta ascensión hasta la fama de la noche.



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