jueves, 16 de abril de 2015

El Portet, una pequeña escapada de enamorados, febrero 2015.

La luces ya cambiaban de color cuando llegamos al pequeño puerto escondido entre los recovecos de la Marjal, un simple paseo en bici a apanas veinte minutos de casa.

Tuvimos justo el tiempo de darnos un dulce beso antes de que el sol desapareciese tras las lejanas montañas iluminadas de oro puro.

El silencio era tan abrumador que tuvimos que despedimos del día con amor y mucha ternura.