martes, 24 de octubre de 2017

Mascaret/Mascarock, Saint Pardon, agosto de 2017

Justo después de la visita del castillo de “Vayre”, fuimos a “Saint Pardon” para tomar unas buenas cañas bien frescas y ver el famoso y esperado “Mascaret”.

Aquél día, el coeficiente de marea no era especialmente espectacular, aunque mucha gente había acudido. Finalmente la ola que se llevó a los guerreros de las aguas fue bastante potente y larga para llevarlos hasta la otra punta del mundo.











Por la noche, nos quedamos en el “Mascarock”, cenando al aire libre, el chuxo con su “perro caliente” y la niña escuchando a los “The Glory Wolves”, con sus fantásticas versiones acústicas de clásicos heavy de todos los tiempos.

Nos quedamos hasta las tantas… hasta que se acabase la cerveza y que empezaran a llorar las estrellas.





Aventuras y misterios en el castillo de Vayre, agosto de 2017.

Aquel viernes hacía un calor infernal. Cada rincón a la sombra se transformaba en un valioso tesoro. Aún así decidimos irnos a visitar aquel castillo, uno de los muy pocos que aún nos quedaba por descubrir.

Esperamos a nuestra guía protegiéndonos de los rayos del sol escondidos en el antiguo pórtico del castillo.






Es una vez dentro que la fortaleza ofrece toda su belleza, mi bella mariposa revoloteando entre sus milenarias piedras silenciosas.






El castillo está dividido en dos partes, una donde está permitido hacer fotos y en la otra no. Es una pena ya que el buen chuxo tenía ganas de transformarse en guerrero templario de las galletas.



Pero la visita incluía también un paseo con pistas en el inmenso parque que está a la orilla de la “Dordogne”, así que fuimos de aventura campestre.





Hay unos árboles casi tan viejos como el castillo. También vimos gallinas, brujas, guardianes imponentes, pasadizos florales y lagartijas intrépidas.








En cuanto a la explanada que da hacia el río, ofrece una simetría perfecta que juega con las sombras fugaces.







No podíamos irnos sin antes terminar nuestra visita con una de las fantásticas panorámicas surrealistas de mi niña flor, maestra de los cielos y de las estrellas.


Paseo nocturno por Bordeaux, agosto de 2017.

La mismísima noche de nuestra excursión a Saint Émilion, decidimos llevarnos a la tía Christine a dar un pequeño paseo por los muelles del antiguo puerto de Burdeos. Hace mucho tiempo que toda esta zona es una de las más concurridas de la ciudad. El paseo es casi infinito, con innumerables barras, restaurantes y tiendas de todo tipo para desgranar el tiempo que pasa.

Nosotros sólo fuimos desde el puente “Chaban Delmas” hasta “le Miroir d’eau”, porque la tía ya no tiene veinte primaveras.

¡Cuántas luces para despedirnos del sol y dar la bienvenida a la luna!