miércoles, 29 de agosto de 2007

Bordeaux, agosto 2007



Bordeaux, el viernes 17 de agosto.
Una breve caminata por el Burdeos de mi juventud, entre calles y recuerdos, charlando con las nubes y persiguiendo sabores casi olvidados. Un día curioso, mudo y soleado, tranquilo y casi silencioso.


La gran escalera para bajar hacia las nubes. 19 552 escalones es lo que cuesta para llegar al cielo.


Fachada típica de sabor antiguo.


Péndulo del buen rollo. Cuando toca la hora, todo se vuelve maravilloso.


Techos del gato negro sin gato negro.


La virgen vive allí arriba. Brilla de la rehostia y baila si le pones una moneda entre las nalgas.


Estas mujeres, que veía cada mañana de camino al parvulario con mi mamá, son sin duda las culpables de la perversión de mi inconsciente enfurecido.


Es un milagro conseguir ver estas tiendas de otro tiempo. Esta se sitúa justo enfrente de la casa de mi tierna infancia.


viernes, 24 de agosto de 2007

Dardenac, agosto 2007



Dardenac, el jueves 16 de agosto.
Entre nubes y sombras, periplo en bicicleta entre viñas y bosques de encanto. Había viento, pero conseguí escapar de la tormenta que se avecinaba. Por la noche, Tarot y buen rollo.


Casa del señor Electricista con timbre incluido. El hombre sale de su camarote si pitas bien fuerte.


Para concluir, un último homenaje al extraterrestre al que nunca conseguí ver.




Dardenac, el miércoles 15 de agosto.
Un día más en el pueblo de mi infancia, buscando recuerdos en cualquier rincón escondido de estos paisajes inmutables y inmóviles en mi memoria, presencia de otros tiempos de gloria infinita.


Mi escalera de los recuerdos inciertos.


Laberinto de los niños perdidos.


Vuelta al bosque encantado de mi infancia.


Agujero negro en fin de carrera.



Dardenac, el martes 14 de agosto.

En la casa de los abuelos, donde el tiempo ya no tiene poderío. Cambios desapercibidos de una vida de silencio, cada mañana despertado por una brisa perfumada y el chillido de los pájaros. Existen princesas invisibles, de las que me besaban cuando era niño.


Balcón de las promesas eternas.


Batalla de ramas muertas para supremacía fúnebre.


Tren de aterrizaje de un B29 campestre. Faltan las vacas, pero el silencio te lo agradece.


No, no es la casa de mis abuelos.


Grapa de futuro oro negro embotellado. Bello y brillante, espera placidamente la recolecta de septiembre.


Antiguo amante de campo abandonado al desafío del tiempo.


Campo de centración de futuros arbolarios.


Ejercito de paja parado mientras ataque campal.


Bordeaux, agosto 2007


Burdeos, el lunes 13 de agosto.


Traslado caótico de un recogido tumultuoso. Valencia hasta Irún en cuatro ruedas, Bayona hasta Libourne en locomotora eléctrica y con parada obligatoria en Burdeos, sin derecho a vino… un verdadero crimen.


Entre dos trenes, hilos y alambras metálicas de una espera de acero.


jueves, 23 de agosto de 2007

Bugarra, agosto 2007


Bugarra
, domingo 12 de agosto.

Después de un rápido baño en el cauce del Turia de agua helada, obligada paella para los enamorados de los fines de semanas campestres. El maestro gabacho ahumado consiguió que todo fue comible, no quedó ni un grano de arroz para el perro Malako…



Visto por detrás, este hombre no pinta na´.



Por delante, parece un fiero caballero paellero.


Bugarra, sábado 11 de agosto.

La cabeza al revés, calabaza de monada, monsieur le Txema vino para llevarme al pueblo de los eternos suspiros. Entre flores y lápices agudos, pasa rápido el tiempo entre amigos.


Fiesta en el pueblo, las plantas se levantan cobrando alegría.

Monsieur le Txema y su ya famoso conejo abstracto, retrato sulfúrico entre piel y tela blanda.


General peludo de mirada exhausta enfriando huevos con técnica arcaica.


Hombre de la selva tras un laberinto de follaje incierto.


Monada de la selva rebuscando sustento y alivio tierno.


Almuerzo alienígena, aquí no hay desperdicio.


Perrazo infernal recién salido del horno.


Presos del regreso del amado calvito.