Valencia, martes 18 y miércoles 19 de marzo.
Temporadas de Fallas, noches y días de descanso prohibido, para compartir compartimientos de momentos desenfrenados, rezar a la luna y cambiar de solsticio estacional.
Pasa el fuego y sigo con frío. Los pies se hacen rebeldes y el alma testaruda. Somos furias de la noche, moribundos en males de amores, paisanos del mar nocturno, todo y nada al mismo tiempo.
Me mudo en payaso y sigo hablando con certeza. Decididamente, no hay remedio frente al dios de la palabra. Soy el mago de los suspiros, sin espina y con cola incluida.
Hombrecitos de la estratosfera lógica, bienvenidos al mundo espárrago.
Temporadas de Fallas, noches y días de descanso prohibido, para compartir compartimientos de momentos desenfrenados, rezar a la luna y cambiar de solsticio estacional.
Pasa el fuego y sigo con frío. Los pies se hacen rebeldes y el alma testaruda. Somos furias de la noche, moribundos en males de amores, paisanos del mar nocturno, todo y nada al mismo tiempo.
Me mudo en payaso y sigo hablando con certeza. Decididamente, no hay remedio frente al dios de la palabra. Soy el mago de los suspiros, sin espina y con cola incluida.
Hombrecitos de la estratosfera lógica, bienvenidos al mundo espárrago.
Aunque la felicidad parece exhausta de tantas miradas. Pero no me desanimo y le muerdo una de sus tiernas nalgas. No temed, llevan perfume de nostalgia.
Decidido, emprendo mi cruzada la barriga bien ancha. Mi mirada no tiembla y mi paso quizás me lleve hasta el paraíso de las almas muertas.
Carpas de almas vacías, mostrador sin nadie a la espera, cenizas abandonadas a su funeste destino… así quedan los días que siguen las fiestas.























