jueves, 19 de agosto de 2021

Castellar de N’Hug, Bellver de Cerdanya y Prullans, visitas turísticas obligatorias, julio de 2021.

Como tenemos costumbre, solemos dedicar un día al descanso y al turismo rural, así que es con ganas que cruzamos el Parque Natural del Cadí-Moixeró hasta llegar al pequeño pueblo de Castellar de N’Hug, que domina un profundo valle donde el silencio respeta las costumbres ancestrales.

Curiosamente, muchos comercios estaban cerrados, pero eso no nos impidió comprar queso y salchichón, vermut del terreno y vino tinto y blanco para darle color al paladar.





A la vuelta, nos paramos en el Coll de la Creueta porque el señor Chuxo quería volar por encima de las nubes. No lo consiguió pero sí acompañó unos maravillosos instantes a un ave rapaz que nos dejo con las plumas resecas.



Nos paramos en Bellver de Cerdanya para tomar una buena cerveza y unas excelentes tapas en la plaza central que domina el pueblo y que es muy típica de la región.





Para acabar con nuestras peregrinaciones nos dimos un buen paseo por Prullans y sus alrededores. El pueblo suele ser más concurrido, sobre todo por la piscina del gran hotel, pero la parte más antigua es mucho más tranquila y bonita.






Para concluir con una excelente estancia, el último plato del día que probamos fue una especialidad de la casa: piña asada con el toque del “Chef”.

martes, 17 de agosto de 2021

La ruta del lago de Malniu y de Prat Fondal, Cerdanya catalana, julio de 2021

Menos mal que nos fuimos de buena mañana. Para empezar, la carretera que sube hasta el refugio de Malniu es tremenda, de tierra resbaladiza, muy estrecha durante largos tramos y sin quitamiedos ni ningún tipo de protección.


Y sí, nos acobardamos y dejamos el coche a mitad camino para seguir el resto de camino a pie… hasta llegar a un sendero que parecía subir entre matorrales hasta dicho refugio.



Allí, nada de broma y subidita empinada hasta el refugio más de media hora más arriba. Eso sí, las vistas muy bonitas, pero sin osos.






Una vez llegamos al refugio, el sendero es mucho más fácil de seguir y cruza una colonia de matorrales en flor que le dan toda su esencia a esta parte del monte.











El lago de Malniu es realmente precioso, con los picos circundantes reflejándose en sus tranquilas aguas. El momento ideal para hacer una pausa y disfrutar de su templada belleza.



Desde las alturas, el lago nos reveló gran parte de sus secretos. Incluso hay unos que dicen que su belleza aún perdura vista desde la luna.




Pero existe otro lago, el de Prat Fondal, más chiquitito pero no menos bello y resplandeciente, con una autopista de verde césped que ofrece al caminante un sosiego más que bienvenido.





Descansamos un buen rato en las orillas rocosas del pequeño lago, con mi niña flor en trance Zen, conectando con todas las mariposas y flores de la comarca, sin olvidar a las abejas montañosas que como bien se sabe, no producen miel sino hidromiel.






La bajada, como todas las bajadas, fue mucho más leve y rápida. Volvimos sin toparnos con ningún oso pero sí con la gorra de mi niña, perdida al principio del camino y que un alma piadosa había dejado en evidencia sobre una roca de buen tamaño. El señor chuxo quiso volar, pero se reservó para otro momento más apropiado. Nos queda aún en la memoria la magia y el fresco de aquellas alturas. Una ruta más que aconsejable.




jueves, 12 de agosto de 2021

El increíble bosque de Sant Joan de L’Erm, paraíso de los osos y de las mariposas, julio de 2021.

Esta fantástica ruta empieza en el refugio de la Basseta y se adentra directamente en los mágicos bosques de pinos y abetos, verdadera catedral edificada por la naturaleza misma.

Al principio es todo bajada, cruzando la inmensidad silenciosa del gran bosque que nos sumergió en su belleza hasta llegar a un sendero ancho que sigue el curso de un sinuoso riachuelo ensordecedor.










Al llegar a un cruce de camino, se deja el riachuelo para emprender una subidita templada aunque muy extensa.













Es allí que nos topamos con varios guerreros cuyas armas gastadas habían librado numerosas batallas y contiendas.







Todo lo que sube acaba por bajar, y viceversa, así que el buen frescor de la inmensidad boscosa nos protegió de los asaltos de un sol implacable.



Llegamos a Romadriu, un pequeño pueblo perdido y totalmente fuera de nuestro itinerario.



Dimos unas cuantas vueltas para encontrar el buen camino, pero no tuvimos otra alternativa que volver sobre nuestros pasos para evitar un mal peor… sabiduria de la experiencia dice el sabio.




Volvimos subiendo por el mismo camino con los guardianes milenarios regodeándose de nuestro fastidio. Pero el camino de vuelta fue igual de fantástico que el de ida y disfrutamos de nuevo de su belleza con el ánimo totalmente renovado.











Justo antes de llegar al refugio, nos topamos con unos caballitos que nos acompañaron hasta la gran pradera, meta de su peregrinación.







Después de comer en el refugio, nos paramos en Castellbó, un pueblo de nuevo muy silencioso, con su imprescindible iglesia romántica y su emblemático puente medieval, joya de las mariposas que, después de nuestra partida, continuaron revoloteando hasta hoy si nada se lo ha impedido.