domingo, 31 de diciembre de 2017

Una semana en familia, Puebla de la Reina, Palomas, Amendralejo, Casa de Don Pedro y Alcazaba, Extremadura, septiembre de 2017.

Los vimos absolutamente a todos, primos y primas, nietos y nietas, bisnietos y bisnietas, tíos y tías, suegros y suegras, yernos y nueras, cuñados y cuñadas y algún que otro gato, todos por arriba, por abajo, comiendo, cantando o bien charlando. No faltó de nada y brindamos por la vida como adolescentes eternos. 




Paseamos bajo las sombras de los campanarios, saludamos cerdos Ibéricos de los buenos, los tres Mosqueteros nos brindaron su inefable presencia y los corazones vibraron al unísono por tanto reírnos.







Más vino, más recuerdos, más sonrisas y de nuevo más comida.








Nos fuimos más encantados que aquel castillo pero no más ligeros que las nubes, pero bien decididos a volver muy pronto. 






Los Bufones de Pría, Asturias, septiembre de 2017.

Como la vaca de la aventura anterior había abreviado nuestra caminata, llegamos a Pría justo en el momento idóneo. El mar estaba bravo y los Bufones más fieros que Titanes indestructibles.

Había mucha gente, pero el espectáculo fue grandioso y digno de admirar.






Mi niña, sirenita de bañera, consiguió domar a las olas que volaban hasta el firmamento. ¡Qué gran momento!














En cuanto al Chuxo, jugaba con los volcanes de agua saltando como un pulpo trepador.







miércoles, 27 de diciembre de 2017

Playa de la Griega, sendero de los dinosaurios, Asturias, septiembre de 2017.

Como el Chuxo canijo quería ver sus dinosaurios, que lo habíamos intentando varias veces sin conseguir ver huellas de sus huellas, decidimos ir hasta la Griega, que no estaba, y emprender este sendero llamado “De los dinosaurios”. La marea aún estaba baja y el mareo alto, aún así emprendimos el camino con cierto entusiasmo canino.

Cruzamos un impresionante bosque de gigantes hasta llegar, no os lo vais a creer, hasta las famosas huellas prehistóricas.







El señor Chuxo saltaba por todas partes, husmeando y preparado para la caza.







Después, el camino sigue cruzando el bosque y bordeando el bellísimo litoral Asturiano.
















El camino es muy largo pero muy bello. Vimos muchos animales de pelo y pluma hasta toparnos con una vaca con muy mala leche que no nos dejo acabar nuestro recorrido.






Mi niña flor y de pétalos explosivos estaba enfurecida. Volvimos tan tarde que, al la vuelta, la marea había subido tanto que ya no habían huellas por admirar. Una gaviota nos dio las buenas tardes y hasta la vista Lucas. El Chuxo, de hecho, se quedó pasmado y más quieto que una ostra después de una verbena.