Como el Chuxo canijo quería ver sus dinosaurios, que lo habíamos intentando varias veces sin conseguir ver huellas de sus huellas, decidimos ir hasta la Griega, que no estaba, y emprender este sendero llamado “De los dinosaurios”. La marea aún estaba baja y el mareo alto, aún así emprendimos el camino con cierto entusiasmo canino.
Cruzamos un impresionante bosque de gigantes hasta llegar, no os lo vais a creer, hasta las famosas huellas prehistóricas.
El señor Chuxo saltaba por todas partes, husmeando y preparado para la caza.
Después, el camino sigue cruzando el bosque y bordeando el bellísimo litoral Asturiano.
El camino es muy largo pero muy bello. Vimos muchos animales de pelo y pluma hasta toparnos con una vaca con muy mala leche que no nos dejo acabar nuestro recorrido.
Mi niña flor y de pétalos explosivos estaba enfurecida. Volvimos tan tarde que, al la vuelta, la marea había subido tanto que ya no habían huellas por admirar. Una gaviota nos dio las buenas tardes y hasta la vista Lucas. El Chuxo, de hecho, se quedó pasmado y más quieto que una ostra después de una verbena.




































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