miércoles, 31 de enero de 2018

El jardín de las rosas y segunda vuelta por Florencia, octubre de 2017.

Al salir de San Miniato al Monte, pasamos por un pequeño jardín realmente espectacular, con bellísimas esculturas de Folon, uno de los artistas que más me impactó como creador de imágenes desde mi infancia.



Mi niña no pudo resistir a la tentación de charlar un rato con un señor de bronce, un pensador omnisciente, mientras el chuxo saltaba de sorpresa de rincón en rincón, todos mágicos y cargados de poesía.



Vimos musas, gatos, hombres flores, viajeros del viento y un pequeño jardín japonés.








Conseguimos bajar hasta el río Arno pasando por la puerta San Nicoló donde vimos cocodrilos.





Seguimos la orilla hasta el Ponte Vecchio, donde tomamos una multitud de fotos de los reflejos del olvido.




Después, paseamos por las calles concurridas de la ciudad, dejándonos embrujar por la tranquilidad de sus callejuelas y la belleza de sus palacios.










En la Piazza della Signoria, una armada de esculturas custodiadas por leones de piedra sorprende al visitante que, justamente, corre el riesgo de quedarse de piedra.
















Acabamos nuestro paseo hasta el restaurante “Il Latini”, donde unos camareros muy simpáticos nos trataron como a reyes. Un sitio para recordar y al que regresar.

La Piazzale Michelangelo y la iglesia de San Miniato al Monte, Florencia, octubre de 2017.

A la mañana siguiente, subimos hasta la Piazzale Michelangelo, donde pudimos disfrutar de una excepcional vista de Florencia. De muy buena mañana, aparte de Michelangelo, no hay mucha gente y puedes contemplar la ciudad acompañado por el persistente frescor de la noche en cada uno de tus pasos.







Después, subimos hasta la  iglesia de San Miniato al Monte, un pequeño monumento escondido que fue toda una sorpresa.















Muchos de los frescos son sencillamente extraordinarios, reflejando la potencia de la fe, en este caso, en medio del monte.





Hay una cripta donde no se puede fotografiar, pero no vimos el cartel. Que Dios y los ángeles nos perdonen por si se enteran o bien visitan este blog.




Al salir, volvimos a ver la ciudad desde un pequeño cementerio adornado de unas cuantas lápidas funerarias dedicadas a la vida, la muerte, la contemplación y la eternidad.