martes, 13 de enero de 2026

La Hoz de Zarra, una aventura del Team Combinado, Valencia, enero de 2026

Nos despertamos pronto para recoger a todo el Team, que nos esperaba con unas ganas de aventura que no veas. Y así empezó todo: pinchamos una rueda, dejamos el coche en la gasolinera de Sollana para arreglarlo, cogimos el de Elvira y nos fuimos cantando hasta Zarra, donde los morros nos esperaban, todos armados.



Después de un café en el bar del pueblo, comenzamos la bellísima ruta que nos había preparado mi Niña Flor, reina de los senderos floridos. Salimos del pueblo y subimos hasta la Sima de la Zorra, situada a tiro de piedra. Allí arriba, ni rastro de la bestia.












Seguimos por un largo camino forestal que nos llevó hasta un precioso sendero. Es a partir de aquí cuando empezó realmente lo bello de la aventura.







Caminamos a muy, muy buen paso por un bosque de pinos y espinos que nos llevó muy lejos por los montes, tan lejos que descansamos un rato en una pequeña gruta que nos ofreció un merecido respiro.











Después de un buen rato caminando, comenzamos a bajar en lo más profundo del barranco hasta llegar a las inmediaciones de la Hoz de Abajo Casa Sanjuro, un entorno realmente idílico y repleto de un profundo silencio.







Abandonada desde hace varias décadas, la Casa Sanjuro ofrece al caminante un sorprendente paseo por unas tierras repletas de olvido y belleza, un entorno casi mágico escondido en lo profundo de los montes.







Seguimos nuestro periplo por el barranco, avanzando por un precioso sendero a flanco de montaña, protegido por un pequeño murete antidiluviano, con impresionantes vistas hacia el barranco y los montes circundantes.














Por fin, llegamos al mirador de la Hoz, donde hicimos las fotos de rigor. No faltaron ni las bellas ni los calvorotas.








Continuamos por un profundo bosque de pinos que nos llevó hasta la Cueva de las Grajas, escondida entre las altas rocas de un barranco cada vez más profundo e impenetrable.






Caminamos largo rato por aquel bosque, subiendo y bajando, disfrutando de unas vistas bañadas de sol y sombras.















Seguimos a buen paso hasta llegar al bosque encantado, con sus árboles coloridos y sus numerosos guardianes barbudos, que saludaron a las damas con la gracia silvestre que les corresponde.









Nos paramos un rato en el Mirador del Merendero y continuamos hasta regresar al pueblo a buena hora para comer algo del terreno en el Bar Iván, donde nos la clavaron a base de bien. Menos mal que la comida era decente.










¡¡¡Pronto más aventuras del Team Combinado, el mejor del mundo!!!!