Moixent, el sábado 6 de septiembre.
Entre montes y girasoles, la noche se había despertado lentamente. El eco de una dulce música viajaba de nubes en nubes, dando un curioso brillo al astro lunar que nos regalaba a una de sus bellas princesas, misteriosa bailarina de cuerpo ensordecedor, que daba un poco de calor al frío silencio del campo terrestre.
Danza de la llama de una hermosa vela, llamada a una bella moza perdida.
Entre montes y girasoles, la noche se había despertado lentamente. El eco de una dulce música viajaba de nubes en nubes, dando un curioso brillo al astro lunar que nos regalaba a una de sus bellas princesas, misteriosa bailarina de cuerpo ensordecedor, que daba un poco de calor al frío silencio del campo terrestre.
Danza de la llama de una hermosa vela, llamada a una bella moza perdida.
Dulce es la noche, bella es la danza.
Los espíritus se despiertan y la luna se ilumina de belleza.
