miércoles, 21 de octubre de 2015

El cumple del abuelo, mayo 2015.

El tiempo pasa y las sonrisas se quedan grabadas para la posteridad. Ese día estuvimos todos reunidos para celebrar uno de los acontecimientos más importante del año. Todos lucíamos colores vivos y el tempo, realmente, no tuvo tiempo de tener tiempo.

En la vida, todo es milagroso y furtivo como un solo latido del corazón. No hay dos iguales, pero siempre hay uno menos.

Ese día, el viejo capitán los cumplía bien cumplidos. Todos de blanco para una sorpresa de color. A la hora del pastel, vinieron los músicos y el cumplidor, bueno conocedor de la flora marina, prefirió admirar el baile de las sirenitas mas que tirarse al agua.

Ahora que ha pasado el tiempo, su dulce flor ya no está a su lado, pero siempre se quedará anclada al lado de su corazón, donde el amor brilla para siempre.




















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