lunes, 22 de diciembre de 2025

Un largo paseo por la bassa del bosquet y escala de la donzella, Moixent, diciembre de 2025

Primera escapada del Team Vecinal, amos de los bosques y de las torras ibéricas: un grupo compuesto de lo mejor que se puede encontrar en toda la “contorna”.



Pues sí, nos fuimos con ganas y entusiasmo por la balsa del Bosquet y, después de haber dado unas cuantas vueltas al embalse, empezamos a trepar por la escalera de la Doncella… bueno, no vimos a ninguna, pero la subida es de mil cojones.










Una vez arriba y a salvo, foto de grupo (salvo el señor Chuxo, que es quien hace las fotos). Después, caminata campestre por los bellos bosques de Moixent, profundos y acogedores.

















Subimos hasta el mirador que da hacia las tierras ajenas, sin atrevernos a seguir por la senda del vértigo.





Eso sí, volvimos a buen paso, deshaciendo lo hecho, hasta que todo el tropel consiguió reunirse en el Ramallar, nuestro restaurante predilecto, situado justo al lado del castillo de Montesa. Allí nos olvidamos de todo, con la mesa puesta cerca de la chimenea y con el señor Pepe vigilando las llamas desde su puesto.






lunes, 15 de diciembre de 2025

Un paseo por el Castillo de Alfahuir, Valencia, diciembre de 2025.

Últimamente estamos optando por caminatas que no quedan demasiado lejos de casa, y de momento nuestras elecciones nos han sorprendido y encantado. Ya conocíamos un poco la zona de La Safor por haber realizado rutas más complejas, pero esta vez tocaba un buen paseo silvestre para refrescar mente y cuerpo… y Alfahuir cumplía con todos nuestros requisitos.

Esta ruta fue más bien un largo paseo que una caminata en toda regla, pero necesitábamos salir del nido y, por una vez, el temporal acompañaba.




Nos mantuvimos casi todo el tiempo al abrigo de los amplios bosques que cubren gran parte de los montes circundantes, con mi niña flor capitaneando nuestra pequeña expedición.





Eso sí, subimos hasta el Castillo de Alfahuir por un sendero estrecho pero perfectamente practicable, y sin demasiado peligro si se toman las precauciones necesarias a la hora de trepar unos diez metros de roca empinada. Una vez arriba, las panorámicas valen con creces el pequeño esfuerzo.






Después, sencillamente rodeamos la zona donde predomina el castillo, pasando por algunas antiguas canteras y siguiendo nuestros pasos por unos bosques muy agradables.






Regresamos pronto a Alfahuir y nos quedamos a comer en uno de los pequeños restaurantes del pueblo, poniendo así el broche final y dejándonos con el gustillo —y las ganas— de volver a perdernos por estos parajes.