Últimamente estamos optando por caminatas que no quedan demasiado lejos de casa, y de momento nuestras elecciones nos han sorprendido y encantado. Ya conocíamos un poco la zona de La Safor por haber realizado rutas más complejas, pero esta vez tocaba un buen paseo silvestre para refrescar mente y cuerpo… y Alfahuir cumplía con todos nuestros requisitos.
Esta ruta fue más bien un largo paseo que una caminata en toda regla, pero necesitábamos salir del nido y, por una vez, el temporal acompañaba.
Nos mantuvimos casi todo el tiempo al abrigo de los amplios bosques que cubren gran parte de los montes circundantes, con mi niña flor capitaneando nuestra pequeña expedición.
Eso sí, subimos hasta el Castillo de Alfahuir por un sendero estrecho pero perfectamente practicable, y sin demasiado peligro si se toman las precauciones necesarias a la hora de trepar unos diez metros de roca empinada. Una vez arriba, las panorámicas valen con creces el pequeño esfuerzo.
Después, sencillamente rodeamos la zona donde predomina el castillo, pasando por algunas antiguas canteras y siguiendo nuestros pasos por unos bosques muy agradables.
Regresamos pronto a Alfahuir y nos quedamos a comer en uno de los pequeños restaurantes del pueblo, poniendo así el broche final y dejándonos con el gustillo —y las ganas— de volver a perdernos por estos parajes.























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