martes, 29 de marzo de 2022

La ruta de los Valientes, Vilafamés, febrero de 2022.

Después de un buen desayuno matutino en casa, nos fuimos dirección Castellón hasta Vilafamés, unos de los pueblos más bonitos de la Comunidad Valenciana. Apenas llegamos al pueblo el Señor Chuxo se fue ladrando mientras las bellas, mi niña flor y la Repicot, se fueron a hacer sus abluciones en el gran lavadero del pueblo.




Cruzamos enseguida la parte baja del pueblo subiendo hasta salir del mismo y coger un sendero que nos llevó hasta las alturas… donde rápidamente pudimos tener una vista general de este bellísimo pueblo, con su castillo alto que lo domina todo.





Esta primera parte discurre en la falda de la montaña, siguiendo un ancestral camino de mulas. Aprovechamos de las vistas para emprender el vuelo y disfrutar de la majestuosidad de un fantástico entorno.






Después de seguir por una zona bastante agreste y de matorrales bajos, llegamos a una pista que cruzaba grandes campos de almendros en flor, un espectáculo bastante inaudito por esta fechas del año.





Entre flores la belleza se transmite, entre sol y sombra nace la belleza de la vida.



A continuación volvimos a coger senderos más salvajes que nos llevaron hacia un descenso muy bonito, con grandes rocas milenarias contemplando al silencio.








Las musas son lo que son, y el buen aire de los montes las vuelve aún más trepadoras. Debajo de las nubes reinan los grandes contempladores, mensajeros de las niñas de bella mirada.





Una vez de vuelta al valle, el sendero se vuelve más tranquilo, discurriendo en medio de grandes caminos de tierra o bien de senderos cruzando bosques de pinos bien ordenados.







A lo lejos nos esperaba el gran castillo, llamando al caminante exhausto con promesas de un merecido descanso… y de unas cuantas cervezas bien frescas.







Rocas vimos muchas, y una vez de vuelta a Vilafamés, nos dejamos impregnar por la simple belleza de un antiguo pueblo cuya historia aún late entre sus laberínticas callejuelas.










Hay que subrayar que el señor Chuxo hizo tan buenas fotos que su niña flor estuvo a punto de subirse por las paredes.



 

En cuanto la Gran Roca, intentamos alejarla del camino ya que su imponente masa era todo un estorbo para el carruaje.