lunes, 27 de enero de 2025

Un precioso día caminando a tutipleni, Barraca de Aigües Vives, Valencia, enero de 2025.

Habíamos decidido volver por la zona de Carcaixent, unos parajes que nos habían gustado muchísimo. Pero esta vez fuimos en grupo reducido y muy apto para las caminatas, el famoso Equipo Céfiro constituido por mi niña flor jefa de cuadrilla, la Repicot y el incombustible señor Chuxo.


Nos fuimos hasta Barraca de Aigües Vives, un pueblo chiquitín donde se ubicaba el punto de partida de esta fantástica ruta repleta de buenas sorpresas. Para empezar, nos hicimos un amigo de cuatro patas que nos deseó los buenos días y nos regalo suerte para el resto de la jornada. Una vez fuera del pueblo, cogimos un camino forestal que nos llevó directamente hasta un sendero empinado perdido entre los matorrales, el famoso Pas del Llop.






Rápidamente llegamos a buena altura, lo suficiente para disfrutar de un majestuoso panorama que no esperábamos descubrir tan rápidamente.






Seguimos por varios senderos bastantes frondosos, con espectaculares bosques muy salvajes y realmente preciosos.









Después de una buena caminata a muy buen ritmo, llegamos al otro lado de la cumbre, con vistas hacia el Cavall de Bernat y la Creu del Cardenal que se perfilaban a lo lejos.





Llegamos a las inmediaciones de Alzira y dimos la vuelta por un camino forestal muy apacible. Allí comimos nuestros bocadillos de tortilla de patata, obra maestra de mi Chuxinita, animalet sabueso como no los hay.



Acto seguido, nos esperaba una empinada subida que nos dejo con los bocadillos en los tobillos. Pero somos unos cracks y seguimos caminando guardando la compostura como verdaderos profesionales que somos. 










Allí arriba era un sinfín de bosques, lo que no dejó de sorprendernos. Por fin, llegamos al Mirador Vall de la Barraca donde hicimos las fotos de circunstancias, primero porque somos todos muy guapos, y segundo porque lo merecemos.









Después bajamos por un bosque muy frondoso hasta llegar al camino forestal del principio de nuestro periplo. Delante, las dos Carmen seguían hablando sin descanso alguno y con el señor Chuxo a la retaguardia y coleando, como es su costumbre. No hay duda que volveremos a explorar esta parte de la comarca porque hay muchas más cosas por descubrir.



¡¡Pronto más caminatas con el Equipo Céfiro, el que va más rápido que el viento!!



viernes, 17 de enero de 2025

El Hort de Soriano, Equipo Alfa-Bestia, Valencia, enero de 2025.

Para nuestra primera salida del año hemos reunido un equipo un tanto especial, el Alfa-Bestia en modo lisiado. Además de mi Pequeño volcán y del susodicho señor chuxo, estaban Ana y Alain, Gracia, Bernat y Kayro, Elvira… y la Repicot, animal caminador como no los hay.

 

Nos reunimos todos en la Font de la Parra y empezamos a subir hasta el altiplano que nos hizo descubrir unas panorámicas impresionantes. A nuestro lado el fiero Kayro, animal de cuatro patas y de semblante alegre que nos hizo la caminata mucho más leve.












Una vez arriba, con mi niña al frente de la cuadrilla, fue todo camino forestal con muy pocas sombras… ¡¡¡pero qué vistas más impresionantes!!!








Conseguimos llegar hasta el Mollo de Miramar con un equipo un tanto cansado. Entre los unos y los otros, fue un verdadero milagro llegar allí arriba enteros.









Pero seguimos por un larguísimo camino de tierra que agotó las fuerzas de gran parte de los componentes. A medio camino, hubo como una disidencia y la mayoría del grupo decidió seguir por un atajo que iba a resultar un tanto complicado para sus patitas ya bastante desgastadas.




Cruzamos el Barranco de la Esmeralda. El señor chuxo, su dulcinea y la repicot se lo pasaron a lo grande. En cuanto al resto de la cofradía, seguro que nos maldijeron más de una vez.





Pero salimos ilesos del valle que desembocaba directamente en la Font de la Parra, nuestro punto de partida. ¡Milagro, milagro!


Después nos fuimos al Japo donde nos esperaba Aida y su hija. Cabe decir que nos pusimos como el Kiko, sobre todo el señor chuxo que se vuelve loco cuando hay comida a la vista. ¡Pobret animalet!



A continuación nos fuimos de juerga por Carcaixent donde nos olvidamos de todo. Ni siquiera me acuerdo como conseguimos volver al Nido Alto.