sábado, 23 de enero de 2010

Dardenac, enero 2010

Dardenac, sueños abiertos al viento, del 16 de diciembre hasta el 4 de enero.

Como cada fin de año, mi vuelo me lleva de nuevo hacia caminos conocidos, hacia bellas y frías tierras de recuerdos, donde mi alma descansa de sus guerras, olvidándose por un momento de las batallas de la vida.

Si no se tiene cuidado, allí se puede llegar a olvidar hasta el olvido mismo.

Por eso vuelvo, con cada vez más entusiasmo, deseando perderme en estos senderos sin sorpresas, ricos de secretos sabidos.


El viejo castillo aguarda los rigores del tiempo. Inquebrantables, sus piedras pueden llegar a contarnos antiguas historias olvidadas. No se requiere mucho, sólo un poco de paciencia y un corazón gran abierto.

Fuera vive el silencio.

Dentro, pájaros de porcelana silban una antigua canción navideña.

Mi rostro, siempre más arrugado, se queda maravillado por las mentiras del espejo mágico del cuento.

La navidad es también compartir néctares de encanto.

Así que si uno elige dejarse engañar por el cuentecito, por lo menos tiene el deber de disfrutar de sus colores.

La mesa yace vencida bajo los manjares de calidad. Los paladares se enorgullecen de sabores delicados mientras las almas, poco a poco, aflojan la guardia.

Al final las sonrisas son inmortales, siempre y para siempre.

Después, todo es cuestión de tiempo.

Anochece la tierra para decirnos que mañana, quizás, será otro día.

Esos son mis sueños.

Si, sueño árboles, grandes naves de la tierra.

Y cuando me paseo, siempre miro al cielo.

Abajo todo se enlaza en una convulsión sin fin.

El oro de un momento perdura el tiempo de un suspiro.

Me aventuro siempre lo más lejos posible, esperando encontrar algún lugar mágico que nunca supe descubrir...

Fijándome en cualquier reflejo...

Escuchando el musgo...

Empapándome de viento...

Hasta llegar hasta la cumbre del laberinto.

Es cosechando promesas que por fin llego a mi destino.

De nuevo delante de la casa donde me espera mi felino amigo.

Rojo como este día que ya se va despidiendo.

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Noche de fiesta, noche de vida.