lunes, 10 de febrero de 2025

La ruta del Castillet de Millares, que no las hay a millares, enero de 2025.

Al llegar a Millares, salimos del pueblo para bajar hasta el cauce del río donde nos dimos cuenta que la Dana lo había destrozado absolutamente todo. No quedaba nada del paseo fluvial, del puente, del famoso salto de agua y de los caminos que subían hasta el Castillet. Nos lo tuvimos que arreglar solitos para conseguir llegar hasta la cima de las cimas.






Pero los chuxines son testarudos, listos y perseverantes y llegamos sin problema hasta las antiguas ruinas que dominan gran parte de aquellas áridas tierras.







Quisimos seguir con la ruta predeterminada, pero nos dimos rápidamente cuenta que el sendero que bajaba hasta el barranco se había quedado en tal estado que su tránsito suponía demasiados riesgos. Así que dimos marcha atrás, rodeamos el pueblo para coger un nuevo sendero que nos tenía que llevar hasta el final del Barranco del Nacimiento.





Esta parte situada en el flanco del monte es verdaderamente preciosa, ofreciendo maravillas al caminante curioso de descubrimientos.






Por desgracia, nos pasó lo mismo que en el Castillet, la Dana se había llevado parte de la infraestructura que nos hubiera permitido acabar con nuestra meta.



Pero hace falta mucho más para desanimar a los chuxines. Volvimos a buen paso hasta el pequeño pueblo de Millares y brindamos a la salud de los antiguos amos del castillo en el Mesón Boros, simple y convivial donde dimos rienda suelta a todo lo que nos dieron.







En el camino de vuelta, nos paramos en el mirador que da sobre todo el valle y las montañas circundantes. Una nube nos saludó invitándonos a volver cuando el tiempo nos lo permitiera.