Albarracín, del miércoles 26 hasta el domingo 30 de septiembre.
Es con mi amigo Txema que me fui hasta las altas murallas del olvido, llevando en las maletas todas mis penas, pinceles y lápices.
Silencio.
En la ciudad, el viento toma posesión de las almas perdidas, de las que no quieren saber nada más de la realidad y de su cortejo de lamentaciones, fantasmas hastiados de las princesas de lo imposible… huyendo de los malos augurios escondidos en la sombra del campanario de los suspiros.
Unos deciden que ya está bien para hoy, que hay que darle la espalda al recuerdo, el olvido… y todo lo demás.




























































