jueves, 9 de junio de 2011

La puebla de San Miguel, Ademuz y Chelva, agosto 2010

La puebla de San Miguel, Ademuz, Chelva, y tantos otros caminos sin nombres ni renombres.

Peregrinos de simples aventuras, nuestro camino nos llevó hasta tesoros de colores, algunos escondidos entre luces y sensaciones. Os invitamos a una larga búsqueda de recuerdos eternos, dulces momentos compartidos en silencio.


 Las paredes son lo que son, no hablan pero se pierden en largas palabras.

 En ciertos rincones descansan recuerdos olvidados.

 Detrás de las ventanas cerradas se esconden, a veces, oscuros misterios.

Seguir adelante no siempre es fácil, pero el esfuerzo del intento es un verdadero alivio.

 Ninguna cárcel es capaz de detener las ramas de la libertad.

 Hay que entrar para poder salir de este sueño despierto.

Así que seguimos nuestro rumbo sin miedo alguno.

Detrás de cada piedra existe una historia...

 En lo profundo de nuestra cueva, observamos el recorrido dejado por el viento.

 En lo alto nos observan las nubes, humildes y efímeras.

Entre dos suspiros, las puertas se abren a nuestros deseos.

 Hay un puente y dos mundos.

 El cielo es para todos, nos recuerdan los árboles....

 Y mi amor es para ti sola, mariposa de mi vida.

 A lo lejos nuestra meta... inalcanzable.

El peregrino suele busca repuestas a sus dudas.

 En el suelo encontramos nuestro primer tesoro.

 Pero la vida es como un pantano de bellos recuerdos.

 Entre las ramas del amor se esconde mi musa.

 Soy su capitán de agua dulce.

 El bucanero del oro de sus suspiros.

 A sus pies soy transparente.

El alivio existe, aunque cuesta sumergirse.

 El tiempo se ha quedado parado.

 Es bueno descansar a la sombra, justo al lado del río de los recuerdos.

 Que bella sonrisa tiene mi dulcinea.

Estoy siempre a sus ordenes cuando se trata de darle todo mi cariño.

 El cielo se refleja tormentoso.

 Apacibles siguen los guardianes de nuestro camino...

Encantadoras sueles ser sus musas.

 Detrás de las ramas suelen vivir mariposas...

 De colores son sus alas.

 Entre hojas suelen descansar.

 Antes de cerrar nuestro bello paseo...

 Aliviamos con frescura tantas horas de búsquedas.

Cuando el sol se va , se despiertan los sueños de las aventuras.