jueves, 11 de enero de 2018

El cumple de mi niña flor, Sollana, octubre de 2017.

Mi niña mariposa, ya de buena mañana, revoloteaba de impaciencia esperando lo inesperado. Era su día, un día importante y el universo tenía que hacer algo.

Y lo hizo.

De repente empezó a temblar la tierra y mi niña guerrera corrió saliendo para averiguar lo que estaba sucediendo.

Todos estaban presentes, pequeños y grandes, jóvenes y maduros, con o sin peluquín, siguiendo el ritmo endiablado de una Batucada Repercusionista.

¡Todo un arte! Incluso estaba Cap de gos con su banderita alzada hacia el cielo.



















Dimos la vuelta al pueblo hasta llegar a la plaza del ayuntamiento donde acabamos con todas las cervezas del señor Rivoli.








Después, banquete en el Palmar, con toda la Cofradía del cangrejo feliz reunida. Se comió, se bailó, se lloró un poco y acabamos la fiesta con un pastel pintado y comestible.



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