jueves, 11 de enero de 2018

Aeropuerto de Valencia, primera noche en Florencia y visita del Museo Uffuzi, octubre de 2017.

No hay duda, teníamos ganas de largarnos volando hasta Florencia… o bien a donde sea. El viaje fue rápido y sin problemas. Una vez en el aeropuerto de Pisa, cogimos seguramente el autobus más lento que había, pero estaba con mi niña, y a su lado… hace sol incluso bajo la luna.

Llegamos al hotel de noche y nos fuimos enseguida al Mercado Di San Lorenzo a comer pasta y beber Grapa.





Como nos quedaban aún un poco de fuerzas, encontramos una cervecería espectacular, la Drew Dog, donde el Chuxo pudo disfrutar como un buen animal de pelo raso.



Al día siguiente, teníamos reservadas nuestras entradas en el museo Uffuzi, una de las joyas del Renacimiento Italiano. El día iba a ser largo, así que empezamos la visita de buena mañana y con las pilas cargadas a tope.






Las primeras salas son por si impresionantes, y las siguientes aún más. En cuanto al señor Chuxo, ya estaba meneando de contento.





Vimos obras maestras, vida, muerte, renacimiento, tetas, tetones, hijos, hijas y padres celestiales.












Lo más curioso de todo es ver en pintura edificios de la ciudad que visitamos los días siguientes, y así poder tomar el pulso de la Florencia del Renacimiento.



Desde las ventanas del museo, pudimos contemplar el Puente Vecchio desde las alturas, un lujo que no volvió a repetirse.




Seguimos la visita con más obras importantes. Incluso pude acercarme a los lienzos para poder analizar la técnica de los Maestros Italianos.







Unos se iban despertando mientras otros seguían… durmiendo.



Cuantas miradas eternas, cuantos cuentos inacabados…






Exhausto, pudimos salir a tomar el aire en una de las terrazas del museo.



Pero volvimos al ataque con ganas de acabar la mañana con la memoria repleta de sueños y ensueños.




Por fin llegamos a las salas de los Claros Oscuros, para mi el invento pictórico más increíble que se haya creado nunca. Las obras de estas salas son  casi divinas.





… Y las vimos hasta con lupa.














Pero todo tiene su fin y nos despedimos del Uffuzi con un hambre digno de un león en su gruta.


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