jueves, 21 de diciembre de 2017

Un fin de tarde en Alles, Asturias, septiembre de 2017

Nuestra estancia llegaba a su fin y quisimos aprovechar hasta el último aliento del viento. Ya habíamos vuelto a la Tahona de Besnes, la casa rural donde nos hospedábamos, y decidimos dar un paseo digestivo hasta el pueblo de Alles situado más allá en las alturas, perdido en el flanco de la montaña.







Cogimos un sendero sembrado de multitudes de avellanas que nos llevamos hasta casa, un dulce camino que subía sin precipitarse, tomando el tiempo de enseñarnos sus secretos.










La ruta era muy sencilla y llegamos al pueblo en menos de media hora. Las típicas casas de la comarca nos encantaron enseguida. En cuanto al paisaje, nos dejo sin voz al admirar al lejano silencio, rey de los universos.










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