miércoles, 29 de agosto de 2007

Bordeaux, agosto 2007



Bordeaux, el viernes 17 de agosto.
Una breve caminata por el Burdeos de mi juventud, entre calles y recuerdos, charlando con las nubes y persiguiendo sabores casi olvidados. Un día curioso, mudo y soleado, tranquilo y casi silencioso.


La gran escalera para bajar hacia las nubes. 19 552 escalones es lo que cuesta para llegar al cielo.


Fachada típica de sabor antiguo.


Péndulo del buen rollo. Cuando toca la hora, todo se vuelve maravilloso.


Techos del gato negro sin gato negro.


La virgen vive allí arriba. Brilla de la rehostia y baila si le pones una moneda entre las nalgas.


Estas mujeres, que veía cada mañana de camino al parvulario con mi mamá, son sin duda las culpables de la perversión de mi inconsciente enfurecido.


Es un milagro conseguir ver estas tiendas de otro tiempo. Esta se sitúa justo enfrente de la casa de mi tierna infancia.


No hay comentarios:

Publicar un comentario