Bayona, el sábado 18 de agosto.
Cambio de colores. Paseo matutino en el laberinto de las callejuelas de la antigua ciudad de Bayona, acompañado por mi sombra y de mi fiel amigo Xavi. El frescor de la mañana anunciaba un día caluroso, ideal para aprovecharse del regalo de la brisa aún húmeda de la noche.









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