sábado, 1 de septiembre de 2007

Bayonne, agosto 2007


Bayona, el sábado 18 de agosto.

Cambio de colores. Paseo matutino en el laberinto de las callejuelas de la antigua ciudad de Bayona, acompañado por mi sombra y de mi fiel amigo Xavi. El frescor de la mañana anunciaba un día caluroso, ideal para aprovecharse del regalo de la brisa aún húmeda de la noche.


No hay duda ninguna que a Mondrian le habrían gustado esas casas bascas.


Regularidad en la simetría, colores a sangre de buey, esas son viviendas aritméticas.


Xavi a punto de desenfundar… espíritu libre del fandango orbital.


Asociación de diversas estructuras rectilíneas.


Esquina inversa de ángulo de rayo perfecto.


Cruzados de crucigramas estructural. ¡Chut! Al primer piso la gente aún duerme.


Cambio de colores de efecto invernadero., tonalidades refractarias a los rayos asolados.


Pan, piedra y madera. Allí viven felices hombres y ratoncitos de mostachos puntiagudos.

Despedida entre cielo y sombra.


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