El espectáculo era impresionante, campos, praderas y árboles, todos en flor para darnos la bienvenida.
Empezamos la caminata en el pueblo mismo, una ruta muy fácil que nos llevó hasta una aldea abandonada donde pudimos admirar la naturaleza en todo su esplendor.
Aquel día, el Grupo Alfa estaba liderado por Rosanna, seguida de cerca por la tropa de los Turjulones felices.
Más arriba, la Foradà vista desde la sierra, con una pequeña subida rutinaria que hicimos en un plis plas.
Una vez arriba, pudimos admirar toda la Vall de la Gallinera en todo su esplendor, para mi unos de los valles más bello de toda la comarca.
En cuanto a la Foradà, no pudimos resistir en hacer las fotos de circunstancias.
Volvimos casi por el mismo camino, dando una vuelta por unas cuevas que ofrecían una vista directamente enfocada hacia la Foradà.
Seguimos por los campos en flor hasta llegar al pueblo, escapando por los pelos del temporal que había cambiado en un santiamén inesperado.
Recobramos fuerzas en la Font d’Alcalà, un restaurante más que recomendable, donde nos embebimos del Rumor que dejaron las nubes después de la lluvia.








































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