jueves, 12 de abril de 2018

Paseo marítimo hasta las playas de Porto, enero de 2018.

Para nuestro segundo día, habíamos decidido dar un paseo a pie hasta las lejanas playas, un larguísimo recorrido que nos llevó casi hasta el infinito.







El océano estaba bravo, muy bravo, y mi niña flor, cuyos pies se habían marchitado, refunfuñaba como un bosque embrujado.






Para la vuelta, decidimos coger el Porto Tram City Tour. Pero antes, nos tomamos una buena cerveza en un bar de barrio como toca, observando la vida misma desde la contemplación absoluta.





Llegados al hotel, subimos hasta la terraza para disfrutar del panorama y de las gaviotas.




Fuimos a comer a la Churrascaria Do Infante, un pequeño restaurante de Barrio, muy barato y comiendo codo a codo con los trabajadores que suelen juntarse allí. Después de un buen siestorón, fuimos hasta los jardines do palacio de cristal, el lugar idóneo para pasear con la flor de tu vida.











Decidimos alargar el día caminando hasta la librería Lello, donde se rodó una de las de Harry Potter titulada “Los huevos de oro y su santa madre”. El lugar es fantástico, te hacen pagar a la entrada, pero sales ilusionado, algo es algo.










Después, descanso merecido en el Majestic Café, disfrutando de un buen porto servido con clase y encanto.



Acabamos comiendo en el Wine Box, un restaurante de vino High-tech bastante peculiar y tranquilo, idóneo para acabar con encanto.




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