Era un día de Fallas como toca, soleado y con olor a pólvora. Pero antes del gran espectáculo, decidimos irnos a visitar la Parroquia de San Nicolás, no por fervor religioso sino porque habían restaurado por completo la bóveda de la iglesia, un trabajo de años, dejándola como nueva y con los feligreses a punto de tocar el cielo.
Después, Mascletá como toca, con diversión, contemplación, estruendos, a veces de colores, y un final apoteósico.
¿Qué pedir más? Una buena comida en la Lluna, uno de los mejores restaurantes vegetariano de Valencia.
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