lunes, 27 de octubre de 2025

Hernani, la ruta de los manzanos, Guipúzcoa, septiembre de 2025.

Lo cierto es que esta peculiar ruta comenzó en el pequeño pueblo de Epele, tras una verdadera odisea en coche que puso a mi niña flor en una ebullición chuxinezca.

Aparcamos junto a un pequeño restaurante y emprendimos una leve subida por una vieja carretera que se perdía entre cientos de campos de manzanos.



Durante un buen rato seguimos el sinuoso arroyo Epele por un agreste camino forestal que nos condujo a través de los majestuosos bosques del Parque Natural Aiako Harria. Una subida constante, sin respiro, hasta el mismísimo más allá.









Después de una buena caminata cuesta arriba, alcanzamos la Estación Megalítica de Igorin-Akola, un conjunto megalítico que se extiende por los términos de Hernani, Astigarraga y San Sebastián. Desde allí, las vistas eran impresionantes: montes coronados de nubes tenebrosas, a punto de estallar en lluvia.




Bajamos un poco para enseguida volver a subir por una empinada cuesta que nos llevó hasta la cumbre de Arritxueta.













Seguimos a buen ritmo por un camino encantador hasta el punto geodésico de Akola, avanzando por un bellísimo sendero rocoso lleno de misterios ancestrales, con mi niña flor capitaneando la excursión.








Tras pasar por los Dólmenes de Sagastietako Lepua, todo fue bajada entre campos de manzanos, hasta llegar de nuevo a nuestro punto de partida.




Nos quedamos a comer en el restaurante Irubide Jatetxea, donde nos recibieron con gran amabilidad. Cabe decir que el señor Chuxo se puso la mar de contento cuando le sirvieron su plato de huevos, chistorras y patatas fritas. ¡El buen animal aún se menea de alegría! Fue allí donde los Chuxines descubrieron el Goxua, un postre típico del País Vasco, especialmente sabroso. Una auténtica maravilla para el paladar, la mejor forma de poner el broche a una ruta con encanto.


No hay comentarios:

Publicar un comentario