Como cada año, no pudimos resistirnos a emprender una de nuestras caminatas más emblemáticas: un largo paseo de tres horas por la Ruta del Litoral, desde nuestro Nido de verano en Erromardie hasta Socoa, pasando por Saint-Jean-de-Luz la bella.
Este día, el océano se mostraba apacible, las nubes eran escasas y el aire fresco y alentador elevaba aún más nuestro ánimo, ya de por sí muy alto.
A partir de la Cruz de Archilua seguimos lo poco que queda del Sentier du Littoral, con sus impresionantes vistas abiertas hacia el Atlántico.
Subimos hasta el pequeño faro de Sainte-Barbe, donde el señor Chuxo realizó su habitual reportaje fotográfico de circunstancia.
Al llegar a Saint-Jean-de-Luz descubrimos la bahía con una marea excepcionalmente baja, un espectáculo que siempre consigue sorprendernos.
Tras bordear el puerto de Saint-Jean-de-Luz–Ciboure, comienza la parte más larga del recorrido, con panorámicas impresionantes hacia el Fuerte de Socoa y toda la bahía al completo.
En Socoa, con su antiguo fuerte, sus pequeños puertos repletos de barcos de pesca, sus diques y la inmensa playa rocosa que se pierde en la distancia, su simple belleza vuelve a maravillarnos cada vez más.
Curiosamente, el camino de regreso siempre nos parece más corto, aunque no por ello menos hermoso. Y aunque es una ruta que conocemos de memoria, cada año nos sorprende con pequeños detalles que no habíamos descubierto en nuestras escapadas anteriores.
No hay duda que el año que viene repetiremos este pequeño peregrinaje que, con el tiempo, se ha convertido en una cita obligada y entrañable de nuestros veranos.
























































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