martes, 13 de marzo de 2018

Un largo paseo por la plaza de España y el parque de María Luisa, Sevilla, noviembre de 2017.

El día había salido definitivamente más soleado, así que decidimos coger un autobus que nos dejo cerca de la Plaza de España, un increíble escenario monumental donde pudimos admirar los famosos azulejos de las 46 provincias españolas, islotes incluidos; fuentes de colores, puentes de los cisnes y patitos haciendo burbujas. 

Hasta vi a una bella mariposa de colores revoloteando de un lado para otro, todo un lujo para estás tempranas horas de la mañana.







Seguimos la visita paseando por el Parque de María Luisa, con sus riachuelos, sus estanques y fuentes, sin olvidarnos de sus zonas frondosas donde nació, según la leyenda, el famoso mono, el del anis.




También hay puentes, pasaje obligatorio para la ninfas de los bosques y donde mi bella me dejo un recuerdo inolvidable.



Paseamos disfrutando del silencio que nos proporcionó paz y serenidad, el mismo que el de los mosquitos atacando en picado.



Entre las flores, más flores de colores, de amor y de vida.



Me acuerdo que las aguas saltaban por todas partes, salvajes e indomables.



No nos fuimos en carroza porque te arrancaban la mitad del alma, pero debo admitir que el sosiego de esta parte de la ciudad nos dejo efluvios de libertad para el resto del camino.



No hay comentarios:

Publicar un comentario