miércoles, 14 de febrero de 2018

Viaje a Fiesole, octubre de 2017.

Al abrir la ventana de la habitación del hotel, espesas nubes cubrían toda la ciudad de Florencia. Aún así decidimos coger el autobús que, muy lentamente, nos llevó hasta Fiesole, un pequeño pueblo metropolitano de la capital, donde las vistas tienen fama de ser impresionantes.


Es cierto que el pueblo es muy chiquitín, con mucho menos interés turístico comparado con Florencia. Pasamos delante del Duomo para después subir hasta el antiguo convento franciscano escondido en un parque situado en las alturas.




No hay duda que, desde arriba y con buen tiempo, las vistas deben ser sobrecogedoras.


En cuanto al convento, aunque muy pequeño, su soledad ofrece al visitante curioso paz y sosiego.








Tiene un claustro más que encantador, ideal para ofrecerle tu corazón a tu dulce amada.




Desde las ventanas del convento, se puede admirar la campiña Toscana en todo su esplendor, con sus viñedos a flor de montaña… un paisaje idílico y de ensueño.





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