jueves, 22 de febrero de 2018

Día de regreso de Florencia, pasando por Pisa la bella, octubre de 2017.

Al día siguiente, volvimos a coger el tren hacia Pisa, pero no para irnos de visita sino para coger el avión de regreso a Valencia.

Aún así, cargados como mulas, cruzamos la ciudad a pie para hacernos la foto de circunstancia y preciada por todo buen turista: la de la torre, monumental pastel como no los hay.

Volvimos cagando leches hasta el aeropuerto para descubrir, estupefactos, que nuestro vuelo tenía un retraso de dos horas, un infierno en un aeropuerto tan pequeño. Menos mal que había Chianti para hacernos olvidar nuestras penas.

Pero conseguimos volver sanos y salvos y con ganas de más aventuras.







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