martes, 7 de febrero de 2017

Le sentier du littoral, de Saint-Jean-de-luz hasta Bidart, septiembre de 2016.

Este poderoso sendero, que bordea la costa hasta el infinito, es un verdadero tesoro de sensaciones. Ofrece una diversidad de entornos increíbles al peregrino que decide abrirse camino en medio de su corazón.

Pasas de un corredor vegetal a una playa de gruesa arena, evitando los espectaculares acantilados que se lanzan hacia el océano en una vertiginosa caída.

Se cruzan riachuelos que desaparecen bajo la escurridiza arena, te enamoras de magníficos matorrales cuyos troncos esculpen parte del paisaje mientras las nubes se reflejan sobre las bravas aguas de un horizonte siempre en movimiento.

La fauna, tímida y efímera, se esconde a tu llegada o bien te observa desde las alturas.

Nos encantó nuestra larga caminata, una ida y vuelta de puro contrastes, repleta de bellos silencios, un duradero recuerdo compartido con mi bella caminadora, la que me guía hasta sus senderos secretos.








































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