No podemos ir a Saint-Jean-de-luz sin hacer nuestro paseo nocturno anual. Se tiene que hacer sí o sí. Me acuerdo muy bien de este paseo porque a la vuelta, mi Chuxinita empezó a tener un leve dolor en la pierna que, durante los días y las semanas siguientes empeoró hasta convertirse en un real problema.
Además, llegaron nubes durante nuestro paseo de vuelta y llovió gran parte de la noche, para variar. En compensación, se levantó una preciosa luna que inmortalizó mi niña. Quedan unas pocas fotos nocturnas que dan fe de nuestra pequeña escapada.








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