Al levantarnos ya estaba lloviendo a trompicones, con el cielo totalmente oscurecido por espesas nubes plomizas. Así que decidimos desayunar tranquilamente en el hotel, haciendo planes por si el temporal amainaba.
Bien entrada la mañana, un pequeño claro en el cielo nos decidió a levantar el ancla e irnos a la aventura. Primera parada, Monells, un pueblo con un casco medieval muy pequeño pero restaurado con mucho cariño, lo que permite al visitante curioso perderse con encanto en sus callejuelas silenciosas, impregnadas de historia y hermosura.
Evidentemente, el señor Chuxo no paró de hacer fotos de su niña reportera, bella reconocible a sus famosos Selfies y a su sonrisa metálica.
Al llegar a Besalú, el tiempo había mejorado bastante. Hay que decir que la entrada del pueblo es realmente excepcional, con una belleza multiplicada por su reflejo en el río que la rodea.
El pueblo es bastante grande, muy turístico, pero no tenía tanto encanto como esperábamos. No obstante, nuestro paseo fue liviano y muy agradable, con el sol jugando constantemente con las nubes.
Hay un buen trecho para llegar a Castellfullit de la roca. Por desgracia, el tiempo había empeorado y visitamos el pueblo justo antes de una terrible tormenta de montaña.
La belleza del sitio sólo se puede apreciar desde la falda opuesta de la montaña, ya que el casco antiguo está realmente muy deteriorado, hay muchas casas a punto de derrumbarse sobre si mismas.
Es una pena ya que el pueblo tiene realmente mucho potencial. Nos limitamos en realizar varias panorámicas justo antes de que el cielo se nos cayera encima de la cabeza.
Cuando llegamos a Pubó, seguía lloviendo, pero con bastante menos fuerza. Decidimos visitar la casa museo que Dali hizo para Gala, su musa de toda la vida.
Bueno, el museo en sí es más anecdótico que realmente cautivador. El punto álgido es la visita del parque, donde se esconden los bizarros elefantes del Maestro, visión Surrealista que volvió loco al señor Chuxo, hombre animal de las mil caras apocalípticas.
Curiosamente, mi dulcinea se lo pasó realmente bien, apareciendo y desapareciendo en los senderos laberínticos del parque. En cuanto al Chuxo, animal de pelo raso, seguía con sus muecas imposibles, muy animado por la mágica aparición de su niña mariposa revoloteando sin parar.























































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