miércoles, 12 de julio de 2017

Hotel de Aiguaclara, Begur, marzo de 2017.

Este mini reportaje da cuenta de los tres días de nuestra estancia en este bellísimo hotel de estilo colonial, navegando por las calles del pueblo,  bajando a las playas de Aiguablava , o bien subiendo a lo alto del antiguo fuerte para saludar al cielo y al general. 

Aguas transparentes, tintadas de hierro o bien de zafiro, copas encantadas, cena iluminada por velas… sin olvidar el famoso baile del Chuxín saltador. El conjunto fue un sueño despierto y compartido, bello y luminoso.






















Así que hoy, es con mucho, mucho, muchísimo amor que nos despedimos.



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