Fuimos a ver al primo Jose Gines y a su mujer Mercedes a Comarruga para pasar el finde en familia. Comimos bien, bebimos aún mejor, paseamos por las callejuelas de Calafell, atravesamos una verdadera tormenta hasta llegar hasta la ermita santuario de La Madre de Deu de Montferri, en cuyo pueblo compramos unas cuantas botellas de cava en la bodega Vives Ambrós, nectar para los paladares afinados.
De hecho, aún estamos cantando cánticos a tutiplén los día de lluvia.
Acabamos la jornada en el casco viejo de Tarragona que nos dejó realmente subyugado. Seguro que volveremos para visitar las templadas callejuelas de la capital en cuanto tengamos otro oportunidad, la aventura merece la pena.
¿Qué más?

















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