El famoso Equipo A está de vuelta, preparado para la aventura y todo lo que cuelga. Misión en Chulilla, una chulada de puentes más colgantes que las preciosidades de Monsieur le Txema, alma cándida de la banda reunida al completo.
La última vez que fuimos por aquellos parajes, la civilización no había conseguido llegar hasta allí. Ahora hay que pagar el parking y la entrada de la senda custodiada por militares armados hasta los calzoncillos. Pero la vista y lo que cuelga después vale la pena, os lo aseguro.
Lo curioso es que cuando era gratis, no había ni Dios y ahora que hay que pagar, parece la fila de espera de un aeropuerto en huelga. En fin, teníamos cazalla en las cantimploras, explosivos en la mochilas y abrimos el camino como toca. ¡Cojones, el Equipo A lo puede todo!
La bajada hasta los puentes es preciosa a la vez que espectacular. Nadie se cayó y no tuvimos nada de faena de rescate. Por una vez que todo sale bien, no vamos a empezar a quejarnos.
Hicimos un montón de fotos para inmortalizar el poderío del Equipo A. De todas maneras, nadie lo va a hacer por nosotros, además somos tan guapos que sobran los comentarios.
La caminata es de broma. Aquí estuvimos de turistas. Pero ojo, lo hacemos aposta para pasar desapercibidos en medio del gentío que no sabe la suerte que han tenido al cruzar nuestro camino.
Nos paramos a almorzar no para retomar fuerzas sino para hacer acto de presencia placentera. El Equipo A puede abstenerse de comer durante más de una semana (mientas haya cazalla en el botiquín de socorro).
Después vuelta atrás a marcha forzada estilo legionario para confundir al enemigo hasta las Hoces del Turia, el mejor restaurante de Chulilla, para celebrar el cumple del Señor Chuxo, gran ladrador de la vida y rastreador impenitente como no los hay.
Nos pusimos como el Quico, tanto, que ni el Quico nos reconoció. Fue un gran momento de emociones y de ladridos, dejando fluir la sagrada esencia del Equipo A, indestructible mientras hay vino en las copa y alegría en las almas. Monsieur le Txema se quedó un tanto dubitativo, pero él es así, dubitativo aunque no haya nada por dublitacionar (no busquéis, no está en el diccionario).












































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