Llegamos a Chera de buena mañana y con las pilas cargadas a tutipleni. La ruta que habíamos previsto realizar era larga y bastante ardua, así que íbamos con las ganas y el entusiasmo que corresponden a unos súper chuxines caminantes.
Nos alejamos rápidamente del pueblo por una pista forestal que enseguida nos llevó hacia cierta altura. Arriba, escondida en el infinito del cielo, una tímida luna acompañaba nuestros pasos con su tenue resplandor matutino.
La verdad es que habíamos previsto hacer otra ruta mucho más espectacular que la de La fuente del Saltillo, pero a medio camino nos topamos con unos carteles que nos informaron que el camino estaba cortado por culpa de una batida de jabalíes. Así que seguimos por la pista cambiando de planes en el acto gracias a la sabiduría de mi niña que encontró una alternativa en un plis plas.
Por fin nos alejamos de la pista por un sendero que bajaba hacia un barranco y nos llevó por la hombría de la montaña.
Evidentemente, volvimos a encontrar otra pista que nos llevó hasta la bonita fuente del Saltillo donde nos paramos a hacer unas cuantas fotos aprovechando de la belleza y del encanto del entorno.
Después vuelta hasta Chera bajando con algo de hambre, lo que nos hizo decidirnos a quedarnos en el restaurante El Pino donde nos lo pasamos la mar de bien.
Ruta cortita pero provechosa. ¡Pronto, más aventuras de los Chuxines!






















No hay comentarios:
Publicar un comentario