martes, 4 de julio de 2023

Ruta de entrene por Sarlat la Canéda, Périgord noir, junio de 2023.

Para nuestro primer día en la Canéda, decidimos emprender una ruta de entrene sencilla para calentar los motores. Y os puedo decir que los calentamos de muy buena manera. Nos comimos unos 30 kilómetros sin toparnos con ningún jabatillo (menos mal ya que no sentíamos las piernas).


La ruta pintaba fácil y sin complicaciones, así que salimos a las 8.30 de la mañana cuando aún hacía bastante fresco. Lo que no nos esperábamos era que se iba a alargar tanto la ruta bajo un sol que se volvió nuestro principal enemigo.


Al salir del camping, las ganas de reemprender las caminatas por los montes nos llenó de una energía asombrosa. En cuanto a mi niña mariposa, se meneaba como un animal ensordecedor y saltarín. Todo el principio de la caminata discurrió bajo la sombra de los profundos bosques, lo que nos hizo disfrutar plenamente de una ruta muy tranquila y agradable. 




Queríamos verde, y tuvimos verde… y bien verde. El lujo total, disfrutando de unos bellos senderos en medio de inmensas arboladas que nos daban una suave bienvenida.






Llegamos tranquilamente y sin problema hasta la periferia del castillo de Montfort, imponente y misterioso cuando lo descubres al salir del bosque.





Después, no seguimos por la ruta oficial y nos fuimos caminando en medio de un precioso bosque que nos evitó seguir por una parte más soleada ya que empezaba a hacer bastante calor. Mi niña flor se volvió la mejor amiga de los bichos picadores que no la dejaron en paz ni un segundo.










Pasamos por la preciosa iglesia Saint Martin de Vitrac, llegando hasta el pueblo del mismo nombre, disfrutando del pequeño lavadero escondido tras unas grandes casas apartadas. Cruzamos la Dordogne por el puente de Vitrac y seguimos nuestro camino a buen paso.





Al llegar a una antigua cruz, volvimos a adentrarnos en otro profundo bosque que nos llevó hasta las orillas de la Dordogne que seguimos un largo rato. Había que tener un mínimo de cuidado ya que el sendero sigue los profundos acantilados del río, lo que nos ofreció bellas panorámicas.





A partir de este momento, pateamos lo que no está escrito, llegando a duras penas hasta la aldea de Turnac que parecía totalmente abandonada (en apariencia), y que visitamos dándonos unos minutos de respiro y un poco de coraje.







Pero ya estábamos muy lejos de nuestro punto de partida y había que seguir adelante, cueste lo que cueste. Conseguimos llegar al puente de la pista bici de Groléjac, las patitas bastante cansadas, para decir la verdad. Es a partir de este momento que el ánimo de mi niña atacadora decayó en picado.






Conseguimos llegar hasta el pueblo de Carsac a duras penas ya que no se podía seguir el sendero que estaba cerrado, así que tuvimos que seguir por carretera, lo que alargó mucho el periplo. Descansamos los pies en el agua del lavadero del pueblo, muy cerca de la iglesia de Saint-Caprais de Carsac.



Nos dieron agua bien fresca en La villa romaine, un hotel restaurante recomendado por la guía Michelin, y seguimos por la carretera que bordea la Dordogne, hasta volver a descubrir el castillo de Montfort que nos saludaba a lo lejos, escondido entre las más altas ramas de los bosques oscuros. Llegamos al camping agotados sobre las 16.30… comimos lo que pudimos y nos fuimos a descansar  al spa del camping (el de las Acacias, el mejor) que disfrutamos lo que no está contado. 



Los chuxines, animales parlanchines, lo pueden todo y son unos cracks como no los hay. ¡Viva, viva los chuxines!

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