lunes, 31 de julio de 2023

Boucle des hauts de Marquay, Périgor noir, julio de 2023.

Por fin, volvimos a nuestras andadas eligiendo una larga vuelta alrededor de la aldea de Marquay, un pequeño pueblo perdido en medio de campos de girasoles y de frondosos bosques oscuros. Aquí estamos en el Périgor noir, cuyos bosques profundos han dado su nombre a la región entera.  

 

En medio de tanta oscuridad, mi niña mariposa cuya luz dio vida a todo el largo recorrido que emprendimos con las ganas renovadas (y mucha agua en las cantimploras). La ruta es larga, con algún que otro desnivel, pero nada del otro mundo para el Equipo Canijo, el mejor del mundo.






Toda la ruta transcurre entre largos campos resecos y enormes bosques bien frescos, lo que nos dio un buen respiro a lo largo de todo nuestro periplo. Con mi niña exploradora delante, imposible equivocarse de camino. Pero en caso de alguna incertidumbre, sólo hace falta preguntar al chuxo rastreador para salir de duda sin ninguna duda.


















Cruzamos varios vehículos abandonados a lo largo de toda la ruta. Aquí va el primero, un Dos caballos sin caballos ni conductor, salvo un gato escondido en medio de la chatarra cuyas horas de gloria pasaron a la historia. También cruzamos varias preciosas propiedades muy floridas, un placer para la vista del caminante.

 




Las panorámicas no abundan durante todo el recorrido, pero las pocas que se han hecho ofrecen una paz ancestral que no nos dejo para nada indiferentes.





Siempre delante, mi bella guía luminosa me llevó por los más preciosos caminos de toda la comarca. Menos mal que mi niña es una exploradora nata e innata.





Después de un poquito más de cuatro horas de caminata, volvimos a Marquay, nuestro punto de partida. La visita de esta pequeña aldea es muy recomendable, incluso si los zapatos pesan un poquito más que durante la partida. Pero es bien sabido que el Equipo Canijo lo puede todo. ¡Viva, viva el Equipo Canijo!








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