miércoles, 17 de mayo de 2017

Con un buen Remordimiento, Bugarra, diciembre de 2016.

Nos fuimos a Bugarra para visitar a monsieur le Txema y madame la Bea, sin olvidar al buen chucho Bolaco. Obviamente, teníamos que irnos a caminar, como no. Subimos para bajar, pero no bajamos para subir, algo es algo. Mi bella hizo las fotos mientras me hice cargo de transportar los 25 litros de agua, el mínimo sindical exigido por monsieur le Txema.

A la vuelta, mi niña hizo un arroz al horno de los suyos, inigualable y suculento. Nos mojamos el paladar con mucho Remordimiento, tanto que acabamos la botella.
















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