Llegamos al hotel Figuerola con un hambre de aventura descomunal. El hotel en si tiene una clase excepcional y las montañas que lo rodean resaltan la belleza de aquellos parajes, un pequeño descanso antes de la furia que nos esperaba al día siguiente.
Nos pusimos las pilas y, sin miedo, el gran Chuxo emprendió un concierto a cuerdas sueltas que dejó los corazones enfurecidos.
Mientras unos descubrían los bellos salones de la mansión, dicho animal tocador siguió con su música bajo las aguas, intentando seducir a su bella sirenita de alta mar.
Antes de irnos a descansar, la niña nos hizo un Rap asimétrico que nos dejó a todos flipados.
Al día siguiente, el humilde guardián del templo Chipopo nos recibió rezando al Dios de las hostias sagradas. Por fin, la aventura podía empezar.
Después del Oriente, nos fuimos al Oeste donde conocimos a unas trepidantes bailarinas, el famoso CocoBill y su bella Fanny la belle, pistoleros de fama mundial.
Seguimos el viaje hasta las islas donde el señor Chuxo se volvió completamente loco. Es cierto que lo hicimos casi todo: el Furio Baco, el Tutiki, El Kaliki, el Shambhala, el Dragón Khan, el Diablo, el Tomahawk, la Stampida y el Gran Canyon Rapids. ¡Toma ya!
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Eres el mejor mi amor, contigo la vida es mejor😘😘😘😘😘
ResponderEliminarEs verdad que bailando, se ve la vida de otra manera... y a tu lado, el baile coge otro ritmo. I love you big!
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