Casi cada mañana, justo antes de preparar el desayuno de los chuxines, el desayuno de los Reyes del Mambo, he tomado una foto desde la terraza de nuestro bello Nido, el de verano, apenas a unos cuantos metros de la famosa playa de Erromardie, tomando el pulso del día mientras se calentaban el café y las tostadas.
Es un ejercicio que suelo hacer cada año, así que me temo que a nivel de originalidad, las fotos carecen del encanto de las entradas anteriores. No obstante, me gusta hacerlas y compartir aquellos simples momentos cotidianos, tan bellos como invisibles.
Probablemente seguiré haciendo lo mismo el año que viene… y dudo mucho que las vista hayan cambiado hasta entonces ;-)























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