viernes, 20 de octubre de 2023

Infernuko Errota, una impresionante ruta por los montesNavarros, septiembre de 2023.

 Lo cierto es que, para una primera caminata por los bellos montes de Navarra, mi niña flor eligió una de las más impresionantes rutas que hemos hecho por aquellas tierras. También es cierto que nos costó llegar hasta el inicio de dicha ruta, veinte minutos de coche por una carretera totalmente perdida y extremamente estrecha puede llegar a ser un tanto estresante, sobre todo si es el señor Chuxo quien está al volante. Pero llegamos sanos y salvos, aparcando a unos 10 minutos a pie de una imponente masía que resultó ser un restaurante de lo más espectacular.

En fin, emprendimos nuestra caminata con unas ganas increíbles, con mi niña flor capitaneando la excursión, como es de costumbre. Enseguida nos topamos con un anciano curtido por la ruda vida de los montes que cosechaba su campo de patatas. Es él quien nos indico que su casa era un restaurante y que, justamente hoy, estaba abierto. Mi chuxinita y yo nos miramos con compenetración, procesando debidamente aquella información que nos iba a ser más que provechosa unas cuantas horas más tarde.

El principio de la caminata discurre siguiendo el tortuoso recorrido de un riachuelo de montaña, embellezado por unos cuantos puentes rupestres y unos majestuosas árboles que mi niña exploradora saludó como es debido.




















Seguimos caminando a buen ritmo hasta llegar a un cruce de camino, uno de los cuales nos llevó directamente hasta el famoso molino del infierno, Infernuko Errota en euskera. Cabe decir que dicho molino, situado en medio de una impresionante cascada, nos conmovió positivamente.









Después, es todo subida. Y cuando digo subida, me refiero a horas de subida sin descanso alguno. Menos mal que en el camino nos hicimos unos cuantos amigos ya que entre lagartijas escurridizas y escarabajos negros de los montes, no nos cruzamos ni siquiera con el famoso Basajuan, el gran guardián de los bosques.





Llegados a una cierta altura, el bello paisaje de los montes Navarros se dejo descubrir lentamente para dejarnos con el corazón embrujado una vez más.




Pero seguimos subiendo y subiendo sin descanso, saludando por el camino a unos Potiok de los montes y unos cuantos guardianes milenarios de las alturas que guiaron nuestros pasos hacia el camino correcto. Es bueno tener fieles aliados por los montes, nunca se sabe lo que puede ocurrir.












Por fin, llegamos a lo que parecía ser el final de tan larga subida. Allí arriba nos esperaban unos inmensos bosques de helechos, verdaderos dueños de las cimas.





Hicimos un breve vuelo de reconocimiento hasta volver a emprender de nuevo nuestra caminata con ganas de descubrir más bellezas.






La bajada, como todas las bajadas, es mucho más rápida, pero también un tanto más cansina para las rodillas. Pero somos unos campeones… además los Chuxines lo pueden todo, es bien sabido.








Un árbol embrujado intento subyugar a mi niña de los montes, pero dichoso bicho lamentó soberanamente el encontronazo con una fiera tan combativa y atacadora como lo es mi bella. Perdió la batalla y nos pidió disculpas por haber interrumpido nuestro descenso hacia tierras más civilizadas.





Más adelante, una legión de setas escurridizas sembradas al azar del camino nos dejaron entrever su pasajera belleza. En cuanto a los majestuosos árboles que siguieron nuestro paso hasta el final del camino, cabe decir que se portaron con nosotros como verdaderos señores.











Cruzamos unos campos de un verde luminoso hasta llegar, de nuevo, a lo más profundo de aquel valle perdido. Nos encontramos de nuevo con el riachuelo del principio de la ruta que nos proporciono un poco del frescor que habíamos perdido a lo largo del camino.









Llegamos al restaurante que, a nuestra grande sorpresa, estaba casi completo. Si te gusta la comida tradicional y casera de los montes, el Etxebertzeko Borda es tu sitio. El restaurante ofrece comida casera y tradicional de la zona. Entre sus especialidades destacan las truchas con jamón, criadas en piscifactoría propia, el cordero al chilindrón y la cuajada con “kixkil-urrin”, quemada a la piedra, al estilo tradicional. Cabe decir que nos pusimos como el Kiko, un primo mío muy conocido en el mundo gastronómico.



Aquí se despiden los Chuxines hasta su próxima aventura rupestre. ¡Viva y larga vida a los Chuxines! ¡Viva, viva!

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