Os Presento el Team Colimorro: María Vaquero, cazadora de indios malos; Mi niña mariposa, saltarina de los montes; El Juli, caminante de sonrisa aguda… sin olvidarnos del Señor Chuxo, rey de los ladridos estrepitosos.
Así que nos fuimos hasta Nàquera, aparcando justo al lado del Asador El Pastoret, famoso por sus bocadillos gigantes y sus pedos de flores. Pero fieros y intrépidos, seguimos caminando a buen paso siguiendo una senda muy transitada que nos levó hasta la famosa cruz.
La subida es abrupta, pero muy corta y no muy complicada. Eso sí, las vistas desde la cima son realmente preciosas.
Acto seguido bajamos y seguimos una larga pista forestal que nos llevó hasta el salto. Desde lejos, se lo veía bastante seco, y de cerca aún más. Pero se lo perdonamos, somos buena gente.
Después seguimos la pista como indios sabiosos hasta el inmenso pino centenario. Lo saludamos con todo el cariño que se merecía y seguimos el camino de vuelta evitando la serpiente de piedra. Aunque esté pintada de broma, mejor no arriesgarse, un indio precavido no muerde el polvo tan pronto.
Obviamente, nos fuimos hasta El Pastoret para hacernos con unos bocadillos de lujo. Acabamos como el Kiko, su primo además de su bisabuelo… todos contentos, con la panza moribunda. Aún así, repetiremos la experiencia ya que la cosa promete.



























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