Como es de costumbre cuando nos vamos de caminata, llegamos muy pronto a Igantzi, un pequeño pueblo perdido en medio del valle del Baztan. Como hacía bastante fresco, nos fuimos a tomar un café en el único bar del pueblo donde conocimos a unos cuantos nativos de aquellas bellas tierras.
Salimos al monte con la llegada de los primeros rayos de sol que saludamos con las esperanza de una generosa y apacible jornada por las alturas. Al salir del pueblo es muy fácil, sólo hay que seguir el camino que sube sin parar.
Rápidamente, las vistas se volvieron cada vez más imponentes, dejando atrás los efluvios de las perezosas nubes que aún se deslizaban por los valles.
Tuvimos que pedir paso a una de las guardianas de las altas tierras de pasto que nos miró de reojo, pensándoselo dos veces antes de dejarnos franquear la puerta invisible de sus territorios.
Cruzamos una larga arbolada hasta llegar a un cruce de caminos que nos ofreció una panorámica circular bastante impresionante, con el azul profundo del océano más allá del horizonte.
A continuación, escogimos el camino que sube directamente hasta la cima del monte Unanua, donde nos esperaba una preciosa manada de caballos, dueños de aquellas alturas.
Emprendimos un precioso vuelo sólo perturbado por unos insectos saltadores que consiguieron picar a mi bella niña de los montes a través de la espesa tela de sus mallas, lo que acortó sustancialmente dicha función aerobótica.
La bajada se hizo por unas preciosas tierras de pasto y pasó cerca de varios cobertizos poblados por ovejas recelosas de su tranquilidad.
Cruzamos un verdadero bosque de helechos vigilados por unos enormes robles centenarios que nos regalaron su buena energía para seguir caminando con las fuerzas renovadas.
A lo lejos, el pequeño pueblo de Igantzi nos guiaba hacia la buena dirección, una ayuda más que bienvenida.
Mi niña exploradora decidió coger un atajo que resultó ser un verdadero camino de cruz. Nos vigilaban los buitres y llegamos al camino principal con las patitas hechas trizas.
Una vez a salvo, seguimos un precioso camino forestal que nos llevó hacia las primeras granjas diseminadas más allá de las afueras del pueblo. La verdad es que son construcciones preciosas, muy bien arregladas, con sus lavaderos, pozos floridos, fuentes y dólmenes antidiluvianos.
Seguimos un precioso riachuelo, cruzando presas y preciosos puentes de musgo escondidos en el corazón del gran valle. Lo cierto es que pensábamos que nuestro recorrido nos llevaría de nuevo hasta el pueblo, pero no fue así y dimos un gran rodeo que nos reservó gratas sorpresas.
Aquí tenemos de nuevo uno de los monstruos fantásticos fotografiado por mi niña domadora de los montes. La bestia se quedó tranquila mientras pasamos a su lado, pero la vi girar el hocico una vez alejados y a buena distancia.
Seguimos un precioso camino pavimentado que nos llevo hasta la roya de la corona, el santuario de San Juan Xar, gran pastor de los montes y vigilante de los corazones perdidos.
Enseguida mi niña mariposas se hizo amiga del solitario dueño de la gruta. Encendimos un cirio antes de despedirnos de nuestro amable anfitrión que se quedó mirándonos alejarnos regalándonos una bondadosa sonrisa que nos acompañó durante todo el camino de vuelta.
El sendero que vuelve hacia el pueblo cruza un gran bosque, reinado de una multitudes de tesoros para él que sabe verlos: árboles petrificados, flores solitarias, setas vagabundas, pozos de luz y pájaros sibaritas.
Llegamos a las afueras del pueblo de Igantzi unas cuatro horas y medias después de nuestra partida. A lo lejos nos saludaba el monte Unanua, meta del día y de nuestra última escapada por tierras Navarras.
Volvimos al bar del pueblo donde nos tomamos unas merecidas cervezas bien frescas y un plato de un suculento queso acompañado por un membrillo casero de lujo. No nos fuimos con las manos vacías, no, compramos a la dueña del bar una pieza entera de aquel queso tan bueno qui hizo las delicias de innumerables picadas una vez de vuelta al Nido Alto, reino de los chuxines parlanchines.














































































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