En el Nido de verano de los Chuxines está su tesoro más preciado: la terraza que da hacia el gran bosque misterioso. Lugar de vida privilegiado repleto de buena energía, no sólo es allí que solemos desayunar o bien comer, sino que es nuestro lugar predilecto para charlar, pensar y planear nuestras caminatas… o bien hacer deporte casi todas las mañana.
Allí nos agrada recibir a nuestros familiares o bien amigos para disfrutar de un lugar tranquilo y aislado. Si llueve, se pinta o bien se lee. Cuando desaparece el sol, se escucha música o bien miramos nuestras estrellas de luces sutilmente colocadas por mi bella niña mariposa mientras disfrutamos de una “Mente à l’eau”.
¡Cuántas cosas tan sencillas y a la vez tan potentes!
Es en la terraza del nido de verano que pensamos cuando vuelve el frío, cuando el sol se esconde día tras días detrás de las nubes y que las puestas de sol sólo se ven desde las altura.









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