El día se había levantado nublado y tormentoso, aún así tentamos la suerte y nos fuimos hasta el Lagoa do fogo con la esperanza de emprender una nueva caminata.
Pero el temporal era tan malo que decidimos bajar hasta la Caldeira Velha a tomar un baño en medio de la jungla.
Y así fue, nos quedamos allí, barboteando en el agua cálida unas cuantas horas, disfrutando de la paz, de la serenidad y del silencio que nos proporcionaba el entorno.
Llovió todo el resto del día, así que nos quedamos en casa, unos absorbidos en el mundo digital, otros dibujando a lo loco. Al final de la tarde, decidimos dar una vuelta por la playa de Agua d’Alto y su arena oscura.
Fue a partir de un regalo de su amado que mi niña empezó a confeccionar unas impresionantes esculturas naturales. Todas las fotos y obras de arte que vamos a descubrir a continuación son de su dulce mano, con un toque de corazón mágico. ¡A disfrutar!



























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